El juego de lo prohibido

Tiró los dados con fuerza, mucha más de la que intencionaba. Quería ganar, y esas ganas le estaban nublando el juicio. Se iba a desgraciar por primera vez en su vida, pero no de la forma en qué esperaba, sino que esta vez iba a entregarse a la oscuridad sin ningún tipo de resguardo ni resentimiento.Estaba asustado. No por finalmente meterse en la cama de esa mujer que lo tenía trastornado desde la primera vez que la había visto en la puerta del edificio. Discutía con su amante mientras fumaba un cigarrillo armado muy prolijamente, de esos que salen solo … Continúa leyendo El juego de lo prohibido

La vida en 10 segundos

Me hubiera gustado estar ahí el día que te fuiste. Sostener tu mano mientras decías tus últimas palabras, que el último beso de tu vida hubiese sido de mis labios, acariciar tu pelo, que no te sintieras que te ibas solo, sino que te llevabas algo mio mientras dejaba de latir tu corazón. Claro que eso habría sido imposible, porque no falleciste en una cama en un sanatorio, o en tu casa de una enfermedad, te fuiste sin darme aviso, sin prepararme, una tarde en una ruta perdida de la argentina, un camión choco contra un auto, y ahí estabas … Continúa leyendo La vida en 10 segundos

Forajidos

Me pregunté esa noche, como me preguntaría muchas noches después de esa, si había tomado la decisión correcta. El cigarrillo me quemaba sobre la punta de los dedos, así que decidí darle otra pitada antes de tirarlo. De fondo sonaba música clásica, lo cual para alguien que había crecido cantando Chayanne a todo pulmón, parecía un despropósito. Algo así como ver un zapato 35 en un pie 40. La mona se viste de seda, y todo eso. Pero lo miraba a lo lejos, y algo en mí se despertaba. Quería que me entrará el maldito zapato. A pesar que la … Continúa leyendo Forajidos

2.

La siento venir como quién escucha pasos lejanos, y me corta el aire antes de poder respirar. La siento aflorar surge de mí como un llanto, no pide permiso ni se deja intimidar. Me aletarga su presencia, siento los pensamientos morir pero no puedo salvarlos del purgatorio. Se hace eco de mi voz, carne de mi cuerpo y me pide vivir dentro del mismo aire. El espacio entre nosotras se reduce, casi inexistente, me pide latir más que mi corazón me pide que me desvanezca. Le cedo el escenario, Le dejo ser, que se vuelva carne de mi carne, que … Continúa leyendo 2.

Fin

Me gustan tus ojos, dijiste. Yo los cerré. Déjame verlos. Los abrí. Me sorprenden siempre, cambian de color. Los volví a cerrar. Los besaste así, porque no podías de otra forma. ‘Son solo ojos, como los tuyos, como los de cualquiera’ No, dijiste. Los tuyos son especiales. Quise creerte. Quisiste que te crea. Fingimos creernos. Pero a la larga, yo cerre los ojos. Y vos, vos no me pediste que los volviera a abrir. Continúa leyendo Fin