Terapéutica

Miro el fondo de la pinta: sólo quedan retazos de lo que supo ser una birra bien fría. Muevo el vaso, como si así, por arte de magia de repente, apareciera otra. Pero el vaso sigue ahí, igual, mirándome, sin nada más que la sensación de lo que fue, de una belleza que rápidamente se terminó, me la tomé, la trague y dejó de ser.
Me río. La cerveza me pone filosófica. No me pasa con el whisky, ni con el vino, una buena pinta helada me hace flashear cualquiera. Me hace pensar en la vida de mierda que llevo, vacía llena de frivolidades. No lo logra el psicólogo, la birra es la que me hace replantearme las cosas. La que hace que me ponga a evaluar todo dos veces.
Se me cierran los ojos, quiero escribir. Quiero volver a escribir como antes. Pienso que por primera vez en mucho tiempo no tengo en claro mi vida, y que historia puedo escribir si no tengo en claro la mía. Tengo un cuaderno vacío. Planeo escribir mi historia cuando llego a casa, poner las cartas sobre la mesa y aclarar mi cabeza.
Mi cabeza, está cansada. Le pido una cerveza más a la moza, pienso que total no sé por dónde arrancar a contar sobre mi, y tal vez, mi único motor reflexivo pueda ayudarme a arrancar.
– Otra IPA por favor.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s