Sombras

Todavía tenía la marca en el labio de donde le gustaba morderse. Eso era lo único que se mantenía en ella, todo lo demás había cambiado.
Con la copa de vino en la mano, hablaba de lo complicado de la vida y el amor, tan lejos de la chica que yo había conocido diez años atrás.
Su voz era otra, hablaba despacio, con una voz más suave y grave de lo que yo recordaba. Ya no se reía a carcajadas ni decía lo primero que se le venía a la cabeza, cada palabra ahora estaba calculada, pensada meticulosamente. Ya no era la chica que yo conocía.
Poco había cambiado su aspecto físico; el pelo de un color ligeramente más claro del que solía tener, la cara un poco más ángulosa, la piel un poco menos tirante, pero no era eso lo que me daba la sensación de estar mirando al reflejo de una persona que yo solía conocer. Ya no era la chica que yo solía conocer.
No se parecía a los recuerdos que yo tenía, ya no hablaba con entusiasmo de lo que se venía, no hablaba de ese mágico lugar que el futuro tenía preparado para ella. Casi que estaba viendo una sombra de una chica que yo solía conocer.
Ya no era una chica, se había convertido en una mujer, ahogada por las responsabilidades y golpeada por las decepciones de la vida, la mire terminarse la copa de vino, pensando en que a pesar de todos los cambios, seguía mordiéndose el labio en el mismo lugar de siempre.
Creo que hay cosas nuestras que la vida nunca podrá llevarse.

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