Días de dolor y sexo

Bloqueo. Ese momento extraño dónde aquello que es lo único que sabes hacer, lo único que venís haciendo desde que tenes memoria, no sale y parece pudrirse adentro tuyo sin siquiera la chance de exteriorizarlo de alguna forma nueva. “Escribí fuerte y claro sobre lo que duele”.
Nadie te dice qué es lo que te va a doler. Nadie te explica que el dolor puede presentarse de las formas más extrañas, en situaciones que no lo esperabas. No es sólo muerte o golpes, el dolor puede aparecer en las situaciones que deberían ser placenteras. Incluso, podes disfrutar algo y sentirte completamente dolorida después. Nadie te dice eso.
Nadie te cuenta lo que vas a sufrir el sexo por el simple hecho de ser mujer, y no hablo de la primera vez, no, sufrir el sexo porque algo tan primitivo y “natural” fue culturizado para servirle a una sola parte de la población.
NADIE te avisó, que existía el sexo más allá de un tipo, que no todo era sentirse culpable, que mostrar las tetas no era de puta, y que tener deseos por fuera de lo tradicional no te convierte en un sexopata. Nadie habla de eso.
Te hablan de amor, sí. Pero no del amor en estado puro que puede existir a través del placer de dos personas que no se aman por fuera de ese encuentro, no, el amor se presenta como una solución, como el que te ayuda a aguantar eso que en realidad no debías disfrutar.
Disfrutar es de putas.
Tocarse es de putas.
Ser mujer es ser puta, punto.
Nadie te avisó que podías decir que no, nada te obligaba a acostarte con ese tipo sólo porque te invitó a su casa y fuiste, nada te comprometía a acceder sólo porque estabas ahí, en silencio, sin goce, sin nada. Hasta dolió un poco.
¿No se dio cuenta? ¿Qué nunca hubo ganas? ¿No ven la diferencia entre una mujer que realmente tiene ganas entre la que esta ahí, casi muerta sobre el sillón? ¿Cómo es que les da lo mismo?
Nadie nos dijo que el sexo duele y genera culpa cuándo lo tenes con alguien que en el fondo, sabías no debías. Que algo puede ser extremadamente placentero un segundo y llenarte de culpa al otro. Nadie explico tampoco que no hay reglas, ni conductas, que sólo debe haber consentimiento y verbalización de los deseos. Nadie hablo de deseo, eso definitivamente no es femenino.
No podes calentarte con tu reflejo, ¿estás loca? Estas gorda y tenes celulitis. No podes pensar que sos el objeto de deseo de alguien, eso déjalo para las modelos y las personas que entrenan, vos confórmate con ser la ‘chica buena’ que alguien quiera por pareja. Eso sos, sí, ese rol te sienta bien.
No publiques esto, no escribas sobre esto, no hables de sexo en la radio, eso sólo te hace más puta. Loco, que incogible que sos, que puta, ¿ves que lo estas pidiendo no? Después se quejan y salen a marchar, pero todas lo piden, todas.
Cómo te gusta la pija, es terrible, siempre pensando en la pija. Para, ¿te atraen las mujeres? ¿Estarías con una? Listo, doblemente puta, lo seguís pidiendo lo vas a tener.
Nos dieron una cruz, y la cargue. Peor, me la creí. La hice parte. La sigo haciendo parte, no puedo respirar sin sentir que soy una trola. Soy todo lo que me dijeron que estaba mal. No soy respetable, no pueden verme de otra manera que no sea un objeto sexual, soy un par de tetas y un culo. Con celulitis, pero culo al fin.
No puedo ser inteligente, dulce, sensible, pasional, defender lo que creo, capaz, perspicaz, buena amiga, hermana, prima, hija, nieta; no puedo ser todas esas cosas y a la vez hablar de sexo. No puedo. Tengo que elegir, un papel y mantenerlo. Ser puta como forma de vida.
No puedo decir que tuve sexo sin mi consentimiento si jamás dije que no, no importa que no haya dicho que sí, no dije que no. Listo. Puta.
No tomes más vino, larga las harinas y ponete a entrenar. Si sos puta, tenes que serlo sin celulitis, sino no vale. Convertite en lo que te dicen que tenes que ser, acepta el rol que te proponen, juga su juego, a ver si así el dolor desaparece. Soy una puta.
Una puta que no tiene sexo hace más de 5 meses. Que necesita conocer a alguien y sentirse atraída mentalmente para acostarse, que tuvo sexo por placer y por amor, que elige, que verbalizá el no porque sabe lo doloroso que puede ser no hacerlo. Soy lo que construí a partir de tantas destrucciones. Soy dolor y ternura, lágrimas y risa, soy todos los opuestos que me enseñaron que no podían convivir. Y escribo.
Pero no escribo para vos, ni para publicar. Escribo porque es la única forma de ser quién soy, es la única forma que puedo pararme frente a un espejo y tratar de amarme todos los días, es la única forma de entender que la única persona de la cuál espero amor y respeto es la misma que escribe estas líneas.
Escribo porque me libera de todo lo que me dijeron que tenía que ser, de todos los roles que me tiraron por la cabeza, de todos los que acepte y de todos los que negué. Escribo porque si no pongo en palabras el dolor, siento que me destruye por dentro. Así por lo menos, está acá, inmovil, atrapado entre las páginas que conforman este cuaderno.

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